Diario de diseño
de Sherlock Holmes (III)

EL LEGADO DEL VIEJO PROFESOR

El efecto Dunning-Kruger

Si has leído hasta aquí, probablemente estés cansado de disquisiciones y quieras respuestas concretas al problema de hallar la inspiración. Como ya he apuntado antes, mi animal de poder es el ratón de biblioteca. En mi opinión, la vía regia a la creación de una obra novedosa o relativamente novedosa es documentar los huecos en el propio conocimiento con tanto esmero que, al final del proceso, una forma nueva y perfecta pueda atisbarse de entre todos esos referentes. La única manera de descubrir a ese escurridizo y genuino hombre invisible que es nuestra obra perfecta es rodearlo de agua, humo o cualquier otra materia. Como en el proceso de elaboración de un molde, las ideas originales surgen a menudo de haber creado un vaciado previo.

El positivo es algo original, extraído del material conceptual del conocimiento moldeador. Sólo cuando aprendes lo suficiente sobre un tema puedes ver los límites conocidos del tema y de tu propio conocimiento. Aunque la tuya podría ser igual de buena o mejor, para mí ésta es la mejor manera de saber cómo escribir algo nuevo o relativamente original. Por otra parte, cuando lo ignoras casi todo sobre alguna cuestión, todo nos tiende a parecer ocurrente y creemos que estamos inventando la sopa de ajo a cada momento. Si te interesa conocer más sobre el paradójico fenómeno que lleva a los ignorantes a sobrevalorar su propio conocimiento, te recomiendo que busques en Google “efecto Dunning-Kruger”.

En definitiva, si te has documentado lo suficiente y has practicado el oficio de escribir con diligencia, engendrar personajes únicos será un proceso realmente sencillo. Mi consejo es que no escribas una sola línea hasta que no hayas delimitado claramente los límites de la ficción en varios borradores previos: un listado de los temas y tono emocional que quieras abordar en el juego, un resumen de todas las tramas de la historia, un esquema de cada personaje con la completa relación de sus motivaciones y una matriz que atribuya un peso social similar a cada papel para evitar, a menos que quieras incurrir en ello deliberadamente, un desequilibrio en la relevancia percibida de cada jugador. Hay que poner todos los medios para evitar que un jugador sienta que su participación en el juego es irrelevante, una indeseable sensación comparable a la de los actores que comprenden que su papel en una película u obra de teatro es principalmente un adorno de la trama principal (¿Edward Norton en Birdman? ¿Indiana Jones en Indiana Jones y el arca perdida?)

Para que puedas visualizar el modo en que trabajo, imagina que acabo de crear una habitación mental llamada Sherlock Holmes: El legado del viejo profesor y quiero decorarla con elementos de la obra de Doyle para que un fotógrafo la inmortalice. Mi trabajo es el de interiorista, así que debo documentarme para que no haya discrepancias estéticas importantes. Tendré que hacer es investigar sobre cómo era el mobiliario a finales del siglo XIX, el corte de las cortinas o el tipo de suelos que podrían hallarse en una mansión victoriana. ¿Qué veo por las ventanas? ¿Se filtra el fresco aroma de la campiña de Yorkshire o más bien el de las calles de Mayfair? ¿Qué se escucha a través de las paredes? A fuerza de amueblar la estancia, sabré dónde va la mesita del té que he elegido, en qué lugar del empapelado floral debo poner el agujero de bala y cuál será la tapicería del diván que mejor combine con la macilenta tez del contable asesinado. Lo que busco es limitar las opciones para crear un todo coherente y esa limitación actúa como un oráculo, me dice la mejor manera de incorporar un nuevo elemento en armonía con los anteriores. Como verás, mis actos creativos están fuertemente reglados. Este método me ha resultado válido, pero tú podrías encontrar a Buda en cualquier otro lugar.

Para mí, que soy una persona sumamente propensa a la distracción y el descarrilamiento mental, la validez profesional de mi trabajo sólo aparece cuando pierdo parte de mi capacidad de imaginar y tengo pautas de trabajo. Como bien atestigua este mismo artículo –yo sólo venía a engordar el hype sobre el próximo juego de Holmes–, mi creatividad funciona mejor si está encadenada y recibe latigazos. ¿Sucede lo mismo en tu caso? Al hacer públicas estas conclusiones en el blog de Despertalia pretendo conocer tu opinión sobre mi forma de producir y aprender de tu propia forma de encontrar la inspiración. Mi rutina de trabajo es, al igual que la ciencia, eternamente provisional. ¿Cuál es la tuya?

Para terminar: ¡hablemos de una maldita vez de este nuevo juego de rol en vivo! Sherlock Holmes: El legado del viejo profesor –título provisional y ciertamente embustero– está llamado a nacer del mismo modo que su hermano mayor. Como ya he explicado, no he elegido el tema o el modo en que escribiré la historia, pero he
comenzado a estudiar para saber cuáles son los límites en los que puede moverse la historia con verosimilitud, tanto para desconocedores de la obra de Doyle como para holmesianos acérrimos.

El proceso de documentación que comencé a principios de año le mostrará a mis musas horticultoras el modo adecuado de usar mi cabeza y hacer brotar en ella un rol en vivo que nos vuelva locos a ambas partes: a mí en el proceso y a vosotros en el disfrute posterior. Como la imagen que ilustra este primer artículo os permitirá inferir, esta historia hará más énfasis en el placer del juego que en la descripción de trepidaciones anímicas de proporciones wagnerianas. Habrá nuevos personajes del canon holmesiano, un comienzo in medias res, nuevas sorpresas de metaficción y anidamiento de historias, así como un inacabable repertorio de pequeños guiños para el aficionado. Si por ventura pensabas que el tono de esta historia sería mucho más ligero, debes saber que la dramática desaparición del profesor Moriarty en el abismo de Reichenbach no garantizará un nivel de amenaza menor en esta nueva entrega de las aventuras despertalistas de Sherlock Holmes. Más al contrario y para desgracia de mi integridad mental, sospecho que la criatura que vendrá al mundo en septiembre de este año será aún más despiadada en su nacimiento que ese espeluznante antagonista de la ópera macabra. Esta nueva bestia aún no tiene una forma que pueda percibir pero su voracidad al devorar el alimento literario con que la proveo me lleva a sospechar que su monstruosidad y fiereza serán grandes. Por el puro contraste del material con que la rodeo, ya puedo intuir el color de su pelaje y no es precisamente el rojo de un telón teatral.

La clave de este misterio reside en el año en el que transcurrirá la acción de esta segunda parte: 1895 marcó el punto más alto en la actividad profesional de Sherlock Holmes y es también el origen de una amenaza tan temible como desconocida. Si estás esperando más detalles sobre Sherlock Holmes: El legado del viejo profesor, a ti y a mí nos quedan por delante seis entregas mensuales de inquietantes revelaciones holmesianas y algunas meditaciones sobre la creación de juegos de rol en vivo, todo con la excusa del gran estreno Despertalia de septiembre de 2015.

Gracias por caminar a mi lado, compañeros.

La creación de una obra novedosa o relativamente novedosa es documentar los huecos en el propio conocimiento con tanto esmero que, al final del proceso, una forma nueva y perfecta
pueda atisbarse de entre todos esos referentes.

Talha

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CEO, LARP Design and Direction

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